viernes, 1 de diciembre de 2017

Revista nº 85 -Espacio del Poeta

REVISTA LITERARIA DE HABLA HISPANA

Diciembre  2017






Sofia Gonzalez Bonorino







La sala del hogar
Era un pequeño living o sala de estar donde se notaba en el encuentro familiar el amor en los integrantes del hogar. Estaba todo allí un juego de living en color café hecho a la medida del lugar disponible. Una parte del juego hacia un lado y en el vértice opuesto la otra parte donde estaba en lo alto del mueble el televisor donde en el horario familiar todos compartían la programación diaria nocturna de antes y después de cenar. Del lado donde todos estilaban sentarse estaba a un lado la cálida estufa de leña tradicional que acompaña a todo hogar en esos inviernos fríos viendo el programa favorito todos juntitos extendiendo el calor tomados de las manos con caricias abrazadoras de los padres entre ellos y sus adorados hijos. Pero con el cambio de los tiempos ya no era de leña sino con leños a gas natural pero cumplía la misma misión de año tras año. 
Y ¿qué queda para el tiempo de verano o primavera? un fantástico y suave ventilador de techo con aspas grandes grisáceas que funcionaba a la perfección suministrando aire fresco pero sin despeinar a nadie.  
Mucho tiempo compartido en familia en ese pequeño sitio aunque la casa es más grande como el living-comedor de entrada a la misma o sus dormitorios pero ese era el lugar indicado de no solo ver esa programación habitual o las películas favoritas sino el lugar de muchas conversaciones importantes y trascendentales. Como el lugar informal al llegar una amistad muy allegada o el resto de familia. Ya sea de día o de noche amparaba a todos con la comodidad inimaginable que cualquiera pueda tener.
Decorado con una sobre estufa donde hasta el teléfono tenía su lugar y los adornos de mariposas de bronce en tres tamaños distintos en la pared. Lugar donde se acostumbraba a poner todo papel importante e impuestos por vencer detrás del teléfono y del pequeño florero chato hecho en cerámica y terminado en dorado amorronado donde un ramillete de flores variadas y en colores hermosos reposaban luciendo a los ojos de la mirada pasajera de quien las viese.
Multifuncional porque de este pequeño espacio se podía ir al living-comedor, al comedor de diario, a la cocina, al baño, a la escalera que lleva a los dormitorios en la planta alta y a la puerta lateral del pasillo que lo conduce al patio y a la cochera que lleva también al exterior del hogar que es la vereda.
Sala hogar que todo lo sabe porque pase quien pase o valla donde valla ella todo lo sabe. Y sabe de todo lo conversado y de todo lo visto en la tele. Sabio lugar de encuentro de reuniones felices y de momentos tristes en alguna ocasión pero el amor allí era desbordante con un clima cualquiera sea la época del año que ayudaba a cualquier solución de problema planteado. 
Inolvidable momentos....en ese lugar iluminado con luz natural de día y artificial de noche. Con paredes enmaderadas con madera machimbrada con nudos naturales  colocada por el patriarca de esa hermosa familia y barnizada por la hija después de colocada. Sobrios cuadros en la pared hechos en telas bordadas en hilos de colores diversos de pinturas antiguas, enmarcados con marcos en madera beige claro muy naturales y protegidos con vidrio. 
Ana María MANUEL ROSA

España



De la guerra del odio
Qué me borren 
No entiendo de banderas
Qué el viento agita 
Y descolore.
Yo siento que mi patria
No es de trapo
Aunque si de mil colores.

Qué nadie me llame 
Equivocada
Porqué ideológicamente
Me gusta volar sin alas.
Que me olviden
Si se quiere enterrar
Al amor 
En fosas y urnas manipuladas.
Hay que dejar que la razón 
 Se preñe de democracia. 

Yo estoy de parte
Del que escucha
Jamás del que grita
Y sin hablar se marcha.
La cuna de Serrat
 Es también parte de España.

Por eso no me llamáis 
Cuando se desata
La locura entre la gente.
Qué no se apoderen 
Unos pocos, de todo un cielo de esperanza.
Qué no fracturen la luna
Los qué sin poder llegar
Quieren tocarla.

Ana Ocaña-España



Ambiguo














Se acentúa en la laceración
la diferencia

Huraña muerde
y desenrolla 
el carrete.




Ana Romano- Argentina.








A mi constante musa


Musa idolatrada, 
llena de lazos.

Tu silencio, 
pasión 
en la noche de ponzoña,
de espantosos sufrimientos.

Me exasperan.

Y siento correr la sangre, 
¿Es acaso la locura 
de una mente coronada?

Numen de mi poesía,
exterminaré las aves, 
del lago de este cerebro.

¿Cual de las nueve musas
me presides como diosa?

Prisionero 
del vacío del silencio, 
no quise detener el hilo 
para someterme a ti.

Y seguiré devanando 
los frutos aovados
cubiertos 
de espinas ganchudas 
que sin dolor, 
no pueden pasar a cuchillo
esta vida que tortura. 

Antonio Monzonís Guillén- Valencia




Flores negras




Aún gotean amor las dormidas rosas,
Su don se aferra al pálido azul del cielo
y allí, 
sobre el follaje de una tumba marchita;
que bajo la niebla guarda lamento
yacen secas y sin fragancia, negras flores,
bailan con débil encanto, tentando al viento
sepultadas por la tristeza del alma yerma
corren infaustas, tiñendo prados de negro

¡Maldita amargura!, 
fría espina que detiene los recuerdos,
 horas muertas de otros tiempos,
donde la pena impele, al pedestal de tortura
de un camino nebuloso,  ¡vacío eterno!

¿Qué quieres de mí negra noche?, 
¿Qué el dolor sobre la marea no cese?
¡Embrujo!, tu velo sepulcral me besa,   
Entre la cascada de perlas amargas
que profundamente le extrañan, entre el  silencio.

Araceli García.- México






Esencia

Mirarme desnuda de frente al espejo
me cuesta trabajo, me abraza el recuerdo,
es de gran impacto ver como mi cuerpo
va dejando huellas de todo su tiempo.

Y veo en mi cara un dulce reflejo
con esas arrugas que enmarcan mis ojos
en las comisuras de esta sonrisa,
se cuentan historias de viejas heridas;
después analizo sin piedad mi piel,
aún sigue suave, más en cada espacio,
encuentro los rastros del tiempo olvidado.

Con kilos de más, con tanta experiencia,
la vida me pide tenerle paciencia,
llega ya el momento de pagar la cuenta,
de saber que empiezo a bajar la cuesta.

Pues cada mañana me sorprende algo,
que no veo igual, que más fácil caigo.
Perderé el oído, el gusto, la vista,
y la hermosa piel que me dio la vida.

Pero lo que nunca se llevará el tiempo
será este amor que llevo tan dentro,
ni las emociones, ni los buenos ratos,
ni las carcajadas, ni tantos abrazos.

Y estas palabras que arropan mi llanto
contarán la historia de este ser que soy,
de lo que viví, de lo que inventé,
de lo que no fue pero me creí.

En breves historias, poemas, y versos,
rondará mi esencia al dejar mi cuerpo.

Aurora Orozco -México



Retales
Como un vino cualquiera
equivocado de tiempo,
quedó en las papilas el eco
de caricias en penumbras,
botella sin etiqueta,
luces apagadas a medias.
En el pórtico de la lengua,
con pausas cansinas 
el tanino del último sorbo
va quedando hasta secarse,
como aquello que amamos 
mirando a lo lejos.
Justo ahora… 
el peso de mi propia historia,
cargando antiguos secretos
se recuesta en mi regazo 
como un niño cansado,
miro el puente que fui a veces
con ojos de hierro forjado.
Cada sorbo es un tiempo,
cada tiempo un recuerdo
cada recuerdo una arruga
que me besa la frente,
cada triunfo es un salario,
cada derrota… 
pan que le gambetea al hambre.
Noviembre de hace mucho,
noviembre de ahora…
casi setecientas hojas
apiladas de almanaque
secaron esfuerzos derramados
en el río de la vida.
Retales en la copa
anuncian la partida,
hoy dormiré... no sé donde,
soñando con amores que no fueron,
dejando que la ilusión le gane
al sabor que reposa 
entre las papilas.

Carlos Alberto Giménez-Argentina




Cisne negro



La tiniebla está hecha con plumas negras de corazones en pugna, 
poemas alados que nadan sobre los reflejos del mundo,
sensual danza que viene a mi encuentro, 
cisne negro.
El cisne negro es la sombra de las manos que cortaron a un poeta,
Los ojos vigilantes de las revoluciones que nunca acaban,
el nudo que hay entre mi inquietud y la calma,
mi trayecto.
El trayecto aparece en la noche dibujado con pico incandescente
como un sol de movimiento inconstante y perezoso,
huellas en la roca y un sendero de retorno. 
Y despertar.
El despertar escupe mi cuerpo en algún lugar cotidiano y templado,
mientras los seres mágicos se esconden tras su largo cuello.
Las pupilas del ave quedan en mi recuerdo: 
la poesía. 

Carlos Carballo- España






Preparativos para una fiesta de la amistad

Antes de llegar a esta tierra prometida
yo vi llorar a las magnolias
sobre los charcos del campo
en el otoño.
Y ví el reclamo de la hembra insatisfecha
sobre la carpa del trampero
en la montaña.
Y estuve también helándome en la nieve
y navegando en canoas
ocultas por la espuma
de los rápidos.
Confiaba en la cautela de los juncos
enamorando al viento que llegaba
y bajo el lomo de las olas espumosas
miré a los alces cargar su infidelidad
sobre sus frentes.
Yo era un árbol que paseaba por la yesca
y en esos avatares aprendí
que la amistad es patrimonio
de los que apuntan al mañana.
Por eso hoy, que regreso a mi peñasco prometido,
invito a mis amigos verdaderos
para que vengan a mi casa
y me conozcan:
soy amigo del águila y el cóndor.
Con ellos aprendí a conocer
la altura del amor
sobre sus nidos
y disfruté en sus alas los gritos del abismo.
Por eso hoy sé lo que vale la ternura desde lo alto
y sé que la amistad l inventó Dios
para tener un pretexto a su regreso.
Vengan entonces a mi casa. Hoy haremos fiesta
por la amistad que todo lo engrandece
haremos fiesta por el reclamo de la hembra
sobre la carpa del trampero en la montaña.

Carlos Garrido Chalen – Lima -  Perú




Luna blanca en plenilunio...

  
La luna sigue su ronda de vigilia
en plenilunio…
¿A quién encanto esta noche?
Y me tome de su talle,
cuerpo y luna, luz y beso.

¿A quién trenzare con hilos
Colgados del mismo cosmos,
y ahuyentar hasta los lobos
mostrando filosos dientes?

¿A quién miran mis pupilas
a través de los vitrales,
que me delatan un prisma
pintado de mil nostalgias?

A quien sino es a ti,
 prisionero de mis noches
Carcelero de mis ansias.
Sigue tu ronda en vigilia,
luna blanca en plenilunio
Y dile aquel que mi talle aun le espera…

Que me hilvane con cuentas de pura luna
un collar para mi cuello y sus besos
sean el broche de puro aliento en mi nuca.

El viento me trae el apuro de esta estación 
que me cansa, con las manijas del tiempo
hincándome como zarzas las huellas en la hojarasca.

¡Cuerpo y luna, luz y beso carcelero de mis ansias!

Carmen Guzmán Cedeño.-Venezuela



Abrazada a tu luz





Catársis de almas,
negatividad de locuras,
sondeos intransigentes con lupa de voces;
Estruendo, ensueño,
confesiones sin reproches,
así nos alcanzó la noche.
Cascadas que lagrimean resbalando al sollozo profundo,
aire que se suicida como un suspiro sin fin;
Gemidos de auxilio buscando reposo donde poderse alojar.
Confabulación apresurada así logré tu alma abrazar,
en el perdiz palabras notas sin voz, 
susurrosa lograba sentir el temblor que sin sonido,
se lograba poco a poco de mi pecho aferrar.
En un cósmico abrazo a tu misticidad,
tocas mi puerta sin importar que ya muy dentro tengo lodo,
solo lloras conmigo y es inminente tengo miedo.
Despojados sin tus vendas y las mías,
arañando sensaciones que pendulan,
oh! caballero que sin capa ni espada,
ya de mi te sientes dueño.
Entre el desliz de sensaciones,
no comprometo el corazón a las razones;
Si eres a mí, frágil botón de mi jardín,
dónde el perfume de tus letras y sonetos hago míos.
Ahora que queda..., abrazarme en la inmensa oscuridad,
a la nada y a lo mucho;
A dos almas necrozadas que con llanto puro y vivo una noche en confesión se mutilaban.

Clara Sanchez-Costa Rica



Un beso



Un beso,
tan solo un beso 
prendió la mecha
de la descarga
que había en mi pecho.
Mis labios
que eran de nieve,
de luna blanca,
de mármol frío,
se convirtieron
en rojos claveles
de sangre y brío.
Un beso,
un ardiente beso,
que ha traspasado
toda barrera
de mi volcán
desconocido.
Un beso,
que ha hecho que muera.
Un beso,
que ha hecho que viva
mi corazón con su latido.




Clotilde Roman-España




Fugaz
Del poemario “Noches de mar”

Hace días 
la caminata habitual
hacia el antiguo templo custodia
donde la indecible luna cuarteada
duerme sus últimas andanzas
devino en un pensar atesorado en tus pupilas
imaginando cifras de abrazos que se perdieron
por las febriles letanías de los rosarios
impregnados de tu inmaculado orgullo
El amor 
que tocaba los hilos 
de tus canciones inéditas
se dio rápida vuelta 
a maquillar promesas de delfines
dejando los instantes envejeciendo
como pereza de minuto
Las nada 
disimuladas brevedades al lado del faro
refugio eterno de los búhos arrieros
doblaron el mantel blanco 
donde era lisonjero el café
El olor del rojo vestido 
de las vespertinas más deseadas
ungidas salvavidas 
de cualquier rezo perdido en el desierto
se regó como pesadilla 
en la sala de grandes vitrales
donde una vez la virgen biblia se abrió
Los cánticos 
para el cese del peregrinaje de la brisa
sin ceremonia alguna de baja le dieron 
a la insomne serenata 
adicta al tibio poemario sobre la almohada
Un último respiro 
guardado por equivocación
lo despides sin aplausos 
de tus danzas métricas
insinuándole la inamovilidad 
del corazón que se cierra
Todo tu clímax 
amaestrándose para irse al baúl
negando con desdén la profecía 
de que una mujer
nunca debe olvidar 
el deletrearse en los espejos
erigidos sobre la maleza
Ahora
mi flagrante memoria sin saberse libre
sale a custodiar otra figura 
entrando al verso
cuya mirada permanece escondida 
entre sus senos
No se parece a ti
pero me lleva a recordarte 
con el baile de su pelo


Dalmiro Duran- Venezuela




  El abanico



entre papeles ácidos
y pequeñas cosas
un cajón retiene
el abanico, 

pergamino y seda
madurez  mineral,  presente 
crepita lunas generosas, 
la  casa de la abuela

vuela sobre el pecho
hasta estallar el sueño
aletea  el cabello claro 
y luego, indolente  cae 
como un soplo 
de  deseos concedidos

el abanico descansa  
entre papeles ácidos
y pequeñas cosas


Diana Luz Bravi- Argentina




Conocimiento melancólico
"La vida y el corcel. Poemas"





El hombre conoció
la melancolía.
Pronto,
la vida será tan fría
como el hierro.
Hibernarán
las llagas del olvido.
La muerte me adiestra
en la mañana,
por la tarde,
en las noches sin termino.
La fiereza del viento
se enrosca en mis entrañas.




Diego Miró Quesada Mejía-Perú







Padre nuestro
                                                           A Robert L. Frost





Mi padre era un borracho

y borracho salía
a dar la vuelta al lago.
Primero a pie, después
nadando.
Nosotros también íbamos.
Cada brazada larga
nos devolvía el aliento.

Papá nadaba
como si el agua
fuera cemento.
Todos mis labios
decían Dios,
todos mis labios
Dios por favor.
Papá nadaba
sin preocuparse
por los abstemios.



Eleonora González Capria- Buenos Aires



Confín de paz




Cantando por la paz 
he huido de la noche sangrienta. 
Y en sus tules aljofarados
he desnudado tu mágica presencia.
Y por ella mi voz elevo,
arpegiada por el despejado firmamento
de relumbrantes y mágicas estrellas
que cualquier acto malévolo
para siempre desecha.
¿Es acaso éste el confín 
de los auténticos soñadores? 
¿Es quizás la noche y su paz
ya sin entrañas de tan palpable, 
donde los poetas buscamos 
el más límbico de todos, 
todos los refugios?

Enrique Osorio Beltrán -Colombia.






La ciudad rota




Hay una ciudad rota que aguarda su paisaje,
hay una ciudad hoy entregada al silencio,
las sombras superponen incendios y sentencias,
visajes tenues para un rostro anonadado y frío.
En la ciudad persigo las calles que transitas,
las almenadas torres de edificios modernos,
los pecios engullidos por el alquitrán convulso,
aquel medieval gesto de la ruina más antigua.
En cada muro, en cada marco de ventana
recobro el leve oxígeno que dejó tu aliento,
tu falda, tu rodilla, tus ajados pies exentos
de caricias tras regresar cansada, cansada.
En las esquinas de la ciudad rota que habitas
husmea un recuerdo, confuso como un rastro
sobre el agua. No temas, el azul y el beso se hacen
color nuevo cuando abandonas las sombras
y el desencanto suma otra muesca más
a los lances perdidos en la ensoñación y el tedio.
Es la ciudad rota que habitas y reconstruyes
cada vez que la noche cae y pienso en ti. En ti.


Esteban Cabrejas Martín-España



Forjadores de Sueños.


           Tenaces almas anhelantes
          de una vida eterna 
          ensueños de amantes
            convertidos en leyenda.

      Recovecos en corazones
        entrañando deseos truncados,
         terrenales instintos humanos
           amor, envidia, odio y deseo. 

       Única bandera del color de la vida
        ondeando feliz al fugaz viento.
      Es nuestra patria nuestro verso, 
    palabras que arden en un libro abierto.

     Poesía unión de deidades
      venerando, amistad y sentimiento,
       dibujado el más hermoso lienzo 
    con la pluma de sus sueños.

   Son vuestros labios, 
    los que a través de vuestra 
    pluma hablan de pasión 
       y de almas desbordadas. 

     ¡Poeta!, que cincelas los recuerdos
    trazando un dibujo en el firmamento 
   enriqueces pensamientos que adornas
      tejiendo ilusiones, forjando sueños.

               Esther Martínez Carne- España 




Encendiendo el fuego


Hoy quiero descender hasta
las cosas
entender por qué 
tantos dolores, mi vida 
quedó como archivada
entre los pliegues  del  verano.

Hoy tomaré de frente 
aún temblando los recuerdos 
que se han ido.

Mis dedos tal vez se 
despedacen al acariciar 
mi casa en la memoria
los hijos que he parido, 
las bocas que me han 
cuestionado, también
besado y sonreído.

Voy a resbalar por los alientos
que sacudieron mi cuerpo
a mirar de frente mis fantasmas.

Haré el amor con ellos 
tan violentamente
que estallarán todos mis 
orgasmos, 
en las pieles mustias de 
la gente -que camina
por las  calles-, tan 
triste tan vacía.

Haré un pacto con el diablo
que no maltrate a mis 
Ángeles caídos.. y 
volveré a los infiernos 
encenderé sus fuegos
con chispas de mis cielos.

Ethel Martínez   -Uruguay





En el recuerdo; Lo Espinoza





Había estrellas de carbón de espino, 
se respiraba cloro, leña, aromas de eucaliptos
y ansiedad de pájaros en el pálpito de los lirios
y un arrogante corazón sentimental 
que caminando calles otoñales
buscaba en sus paisajes, esa niña ideal.

Mientras imaginaba braseros anclados 
a puertas de humildes moradas
pan tostado limitado al fuego del carbón
crecía el delirio con incienso de mi devoción.

Se asomaba a cada ventana
la imagen sagrada de la chica
por la que caminaba
impoluto querer de niño
inmaculada la ilusión albergada
recorrí a lo largo y ancho
el camino Lo Espinoza
la tierra, baldosa de barro
y contigo, chiquilla nunca di.

Volvía a mi barrio con la nostalgia 
y con alegría contradecía mi pena
llevando en mis venas
la ilusión intacta de tu seducción.

Mañana de albas con mi oración
volveré, camino a Lo Espinoza
con un bastón, apoyando mis cosas 
en esa lágrima furiosa, de mi corazón.

Jaime Leon cuadras- Chile



Las mariposas de su niñez

    A través de la ventana acristalada de su cuarto, la joven observa el aleteo de las mariposas entre los árboles del parque de enfrente. Su respiración es suave, regular; parece ensimismada. Las mariposas que ve no se parecen en nada a las mariposas de su niñez. Estas mariposas son de colores menos brillantes, a veces sombríos, de vuelo torpe e indeciso.
Abre la ventana, el ambiente huele a primavera. Este olor le recuerda las tardes soleadas en las que su madre tendía las sábanas húmedas mientras una suave brisa las mecía armoniosamente hasta secarlas. La niña de entonces permanecía recostada sobre el árbol donde las mariposas acostumbraban a recalar. Cerraba los ojos y fantaseaba con la idea de que le crecieran las alas para poder revolotear como ellas.
La adolescente de hoy, sabe quién es y lo que es, pero no tiene relación con aquella niña que siempre vestía de azul. La confusión ruge a su alrededor, la tierra gira y gira, y los sueños, aquellos sueños, volaron con las mariposas de ayer. ¿Adónde habrían ido a parar —piensa para sí— aquellas mariposas que tanto le gustaban? Las que aprendió a distinguir en el libro que su padre le regaló por su séptimo cumpleaños, mariposas de colores brillantes en cuyas alas depositó sus sueños de niña.
De aquellos sueños no quedan ni residuos. Tiene 15 años y a veces confunde cansancio con aburrimiento y hasta sus ojos parecen tristes cuando sonríen. El chico que le gusta anda detrás de su mejor amiga, no porque sea más guapa o más interesante, sino porque tiene los pechos muy grandes y se los lleva a todos de calle.
Tan cansada o aburrida está de esa rutina que envuelve su vida, que a veces juega delante del espejo a ponerse un larguísimo fular alrededor del cuello. Entonces cierra los ojos y se visualiza huyendo del hastío a toda velocidad en un descapotable rojo, para morir, como es natural, estrangulada a lo Isadora Duncan. Esta visión la hace reaccionar casi de inmediato; tira con rabia el fular al suelo y grita teatralmente: “soy demasiado joven para morir”, y se echa en la cama como cualquier otra jovencita melancólica e insufrible, con la esperanza de dormir y con suerte soñar que encuentra el árbol donde recalan las mariposas de su niñez. 

Jone Miren Asteinza-España


El triunfo del amor


De los enamorados y su felicidad
la calaca envidia sentía, 
verlos sonreír no podía
así es que trazó un perverso plan.
Decidió la flaca al Amor matar
y a siniestros personajes mandó llamar, 
celos, envidia, egocentrismo y narcisismo
comenzaron pronto a desfilar.
La calaca creía que había ganado
cuando vio separaciones de enamorados, 
que el Amor es algo más profundo 
era algo que había olvidado.
Quizá algunas batallas ganó
sin embargo la victoria no obtuvo,
el Amor es algo más que enamoramiento, 
es más que emoción, es sentimiento.
Aún sin estar enamorados
mujeres y hombres volvían a sonreír,
en compañía de familia y amigos,
en sus aficiones y en sus trabajos.
Porque el Amor es servir, 
es alegrarse al ver al prójimo sonreír,
es empatía sentir 
y ayudar al otro a ser más feliz.
¡Vuela, vuela palomita! 
Y a la flaca vele diciendo
que podrá acabar con relaciones
sin embargo en muchos nobles corazones
el Amor seguirá viviendo.


María del Socorro Hernández González, “Cocolibrí". México 



El  espejo.




Al pasar frente al espejo,
atisbo en él, remembranzas,
son lecciones y enseñanzas,
de un tiempo que se ha hecho viejo;
me llegan como un reflejo,
y veo con extrañeza,
que la tarde y su rareza,
a mi me hiere y lastima,
es la cuita, no escatima, 
en llenarme de tristeza.




Mario Villasmil.-Venezuela








Sin:





La inutilidad de mis pensamientos sin motivos,
empezaron a crear ideas sin sentido,
dejándome expuesta a cosas sin valor.
Comencé a navegar sin rumbo,
andando sin dirección,
por laderas sin final.
Pero decidí regresar aun sin nada a mi favor,
y aunque este sin ti,
aun tengo mucho amor en mí. 





Mibel García-  México




Cuando llega el desamor






Cuando llega el desamor
con su garra de negrura
se mete en la pasión pura
y le hace nube al amor.
¡Cómo se siente el dolor!
Cómo, la duda inclemente,
va dejando su relente
para nublar la pisada.
Puede quedarse en la nada
o hacerse luz de repente.



.
Nieves Mª Merino Guerra- España


¡Que dificil es vivir!




Camina por el mundo sin pretensiones
buscando sólo la paz en lo vivido
Sombra fugaz,
apenas soplo de viento en el camino.

Sueña sus esperanzas,
acalla sus inquietudes 
sufre, se oculta…
¡no sabe nada! 

De nada sirve. Los errores le llegan,
atacan como el resplandor del rayo
rápido, cegador, impredecible…
y el mal, sin él saberlo
ya se ha creado.

No sabe nada, no entiende nada…
mas intuye lejanías,
cierto rechazo…
el temor a…..¿a que? no lo sabe
¡no sabe nada!.

Y así va viviendo, 
tirando de una vida que se escapa
pidiendo perdón…..
y perdonando.


Rafael Serrano Ruiz-España




El puente






Un precipicio
un puente
y el cruce.
El temido cruce.
Camino de este lado firme y resguardada;
pero esta orilla no me pertenece.
Ata
por las circunstancias que se desvanecen
en la medida de los años.
Una roca cae.
Es la señal.



Tatania Aguilera-(Taty Cascada)-Santiago de Chile









Las mujeres mágicas

Hace miles de luces del tiempo, cuando solía vagar creyendo que sabía de la vida, iba desde las costas a las montañas.
Las montañas son las más misteriosas y embrujadoras geografías donde se encuentra el alma de una misma y aprende a respetar las luces y sombras de las demás personas, a las razones de la vida y las sinrazones de las luchas por la vida sin muerte.
En esas montañas hace miles de años y hace unos segundos, las conocí a ellas, las mujeres mágicas, las de las fuerzas incontenibles, que te traspasan con su horror y su esperanza inaudita.
Conocí a muchas pues mi ignorancia era muy grande, gracias a que al menos tenía ojos claros, un poco de oído y pies ligeros; pero sólo te hablaré de algunas: las de Tonantzin y las de Raramuri. Eran señoriales sin lujos ni poderes conocidos, es decir sin dinero ni honores ni prestigio, aquello por lo que hay tantas guerras y desgracias sangrantes en el mundo. Solían caminar mucho a pie, hacer tortillas y lavar en el río, cantar en lenguas antiquísimas y amar con pasión todo lo que implicara la vida.
Las de la arena fina, eran madres, hijas y nietas. Lupe, la hija, fue a la fiesta patronal de San Juan Bautista y el borrachito le llamó, un perro estaba a punto de comer a la bebé que habían tirado en la madrugada porque era fruto de una relación sin matrimonio. Lupe la levantó le quitó la placenta y la calentó con agua hirviendo, en botellas para devolverle la vida, ese día la bautizaron y la llamaron Reina Guadalupe, porque estaba mandada por Tonantzin, como regalo. Lupe tenía una vida de penurias y compartía la leche de su hija de sangre con su hija de magia, se llevaban cinco meses.Se la pidió regalada una mujer rica y no la dio, se la pelearon los parientes y pronto la registró a su nombre. Esa magia de la misericordia fue invencible, sin precio, el amor nunca se puede comprar ni destruir, sólo ancharse como el mar. Allá quedaron en el pueblo náhuatl dando luces y luces.
Las otras mujeres que me dejaron la vida cambiada y la mente azuzada fueron las de raramuri. Fui cuando no pensaba. El terror llegó primero y les arrebato los hijos, los maridos y los yernos, los papás y familiares y algunas hijas. Les arrebato por medio de los sicarios, esos que se dicen hombres y están muertos en vida, sin corazón ni entrañas. Los cielos estaban negros mucho tiempo, solo veían las luces de las balas y las veladoras. Era como la peste de la muerte que dice el éxodo o el Apocalipsis. Ellas agonizaron, un día enloquecieron y los fueron a buscar a las montañas, sus ojos eran más que lámparas, sus corazones bombearon la fuerza de las caminatas infinitas en búsqueda de sus muertos y desaparecidos, por ahí encontraron a un esclavo de crimen, quien se hizo tonto y caminó al monte para que ellas buscaran. Encontraron la fosa con cientos de asesinados y sus pulmones iba a reventar del olor a podrido, sangre y quemado, muchos huesos con carne agusanada, otros cuerpos, la mayoría jóvenes, asesinados, torturados y algunos desnudos otros aún con ropa…vieron…vieron…pero no estaban los suyos. Entonces lloraron largamente por todas las familias que no encontrarían nunca a sus seres amados porque estaban en esa fosa frente a ellos, oculta en raramuri… y se volvieron. Se murieron un mes, de llanto, no quisieron comer, no podían cerrar los ojos pues los de la fosa se levantaban ante ellas. Cuando pasó el mes de la muerte se levantaron, iluminaron sus comunidades y trabajaron sus siembras, sus comidas, sus sonrisas. Cuando las conocí me invadieron con su luz y su horror, cambiaron mi vida, las de otros y otras, me arrancaron el mundo de consumismo, de ignorancia, de mediocridad. Allá están en las montañas, ya no mueren, viven en el cosmos manteniendo la esencia de la luz, de la magia invencible que hace crecer los bosques, los ríos y alimenta el tiempo de los relojes de la justicia.


Teresa López Olivera- Mexico







Tantas cosas:

Me has visto montar las olas,
cabalgar las nubes,
morirme en tus anhelos,
dejar que los peces de colores,
sonrieran a la inmensidad del mar,
¡tantas locuras!!!,
quizá pocas,
aún quedan más,
tantas veces he volado,
por sobre el llano infinito de tus sueños,
he dejado recados a las estrellas,
me he escondido,
tras la cortina celeste del cielo,
para que el sol,
sus ojos de luz me guiñara,
cómplice de la vida,
insolente con el atardecer.-
Me has visto en tantas cosas;
quizá no en todas,
pues siempre he estado,
en las que a ti te gustan;
en los detalles sencillos pero delicados,
en las rosas rojas,
en las ansias por volver,
en la calidez de la hoguera,
en el beso profundo;
en la apasionada desnudez de la intimidad;
hoy estoy en lo que más precias;
en tu alma.-

Víctor Kartsch-Paraguay



El hidalgo



Con toque  de hidalgo
desafía las musas y
corteja la noche para
que se ponga el sol.


Muestra su  brío incipiente
 la sabia del  hechizo
donde  reposan fogosos
querubines del verso.

Con gitanos galanteos
las rosas expanden un
  perfume por doquier
 que  arropa su estilo.

Insólito el tiempo 
no consiguió  revelar
el rastro de amor
que me dejó cautiva.

Yadira Morales Reyes  -Cuba


Indice de autores Espacio del Poeta Diciembre




Nombre
1ºApellido
2ºApellido
titulo
Pais

Orden
Pag
Ana María
Manuel
Rosa
La sala del hogar 
Argentina
85
1
2
Ana
Ocaña

España
España
85
2
3
Ana
Romano

Ambiguo
Argentina
85
3
4
Antonio
Monzonís
Guillén
A mi constante musa
España
85
4
5
Araceli
García

flores negras
México
85
5
6
Aurora
Orozco

Esencia
México
85
6
7
Carlos Alberto
Gimenez

Retales
Argentina
85
7
8
Carlos
Carballo

Cisne negro
España
85
8
9
Carlos
Garrido
Chalen
Preparativo para una fiesta de la amistad  
Perú
85
9
10
Carmen
Guzmán
Cedeño
Luna blanca en plenilunio
Venezuela
85
10
11
Clara
Sànchez

Abrazada a tu luz
Costa Rica
85
11
12
Clotilde
Roman

Un beso
España
85
12
13
Dalmiro
Duran

Fugaz 
Venezuela
85
13
14
Diana Luz
Bravi

El abanico 
Argentina
85
14
16
Diego Miró
Quesada
Mejía
Conocimiento melancólico
Perú
85
15
17
Eleonora
González
Cipria
Padre nuestro 
Argentina
85
16
18
Enrique
Osorio
Beltran
Confin de paz
Colombia
85
17
19
Esteban
Cabrejas
Martín
La ciudad rota
España
85
18
20
Esther
Martínez
Carne
Forjadores de sueños
España
85
19
21
Ethel
Martinez

Encendiendo el fuego
Uruguay
85
20
22
Jaime
Leon
Cuadras
 En el recuerdo
España
85
21
23
Jone
Miren
Asteinza
Las mariposas de su niñaz
España
85
22
24
Mª del Socorro
Hernandez
Gonzalez
El triunfo del amor
México
85
23
25
Mario
Villasmil

El  espejo.
Venezuela
85
24
26
Mibel
García

SIN- 
México
85
25
27
 Mª Nieves
Merino
Guerra
Cuando llega el desamor 
España
85
26
28
Rafael
Serrano
Ruiz
¡Que dificil es vivir! 
España
85
27
29
Tatania
Aguilera

 El puente 
Chile
85
28
30
Teresa
López
Oliveira
Las mojeres mágicas
México
85
29
31
Víctor
Kartsch

Tantas cosa
Paraguay
85
30
33
Yadira
Morales
Reyes
El hidalgo 
Cuba
85
31
34